jueves, 26 de noviembre de 2009

Armas de destrcucción masiva: ¿dónde?

El ex primer ministro británico, Tony Blair, comparecerá a primeros de año ante la "comisión de la verdad", unas sesiones dedicadas a la investigación sobre la intervención del Reino Unido en la Guerra de Irak.
La función de la comisión no es juzgar, sino esclarecer los motivos por los que Tony Blair apoyó a su colega George W. Bush. Muchas incognitas envuelven el asunto. Unos dicen que sabían que no existían armas de destrucción masiva, pero que no quisieron admitirlo e informar porque confiaban en que sí hubiesen. Otros seguían creyendo las ideas de Bush y Blair, así como también a su compañero de viaje, José María Aznar.
William Ehrman, ex alto cargo del ministerio británico de Asuntos Exteriores para asuntos de Defensa e Inteligencia entre 2002 y 2004, y Tim Dowse, alto cargo del ministerio de Asuntos Exteriores especializado en no proliferación armamentística entre 2001 y 2003, manifestaron su visiones en el asunto de las armas que se suponía que poseía el Gobierno de Sadam Hussein. Ehrman admite "recibimos un informe que decía que las armas químicas podían haber sido desmanteladas y que Sadam no había ordenado aún su montaje. También se sugería que Irak podía carecer de cabezas balísticas capaces de dispersar los agentes químicos con eficacia". Mientras Dowse afrima "después del 11-S, nos dimos cuenta de que los iraquíes habían dado un paso atrás y no querían ser asociados a Al Qaeda. No eran aliados naturales". Sadam no era aliado de Bin Laden, ni tampoco estaba ligado a la red de Al Qaeda. El ex ministro Dowse continúo admitiendo la negativa de la existencia de las armas, pero aún así siguieron adelante. "Podríamos haber informado al Gobierno y decirle que quizás estábamos equivocados, pero la realidad es que no pensábamos que estuviéramos equivocados. Nos parecía que las evidencias confirmaban nuestro punto de vista", manifiesta Dowse.
Gran Bretaña es un ejemplo a seguir, buscando una justificación, más o menos clara, de las causas de la invasión a Irak. No obstante, qué ocurre con Bush y Aznar, ambos también participaron en esta guerra que mató, mata y seguirá matando a cientos de personas, civiles, militares, políticos, diplomáticos, periodistas, pero sobre todo, a iraquíes.

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